domingo, 21 de febrero de 2010

SOBRE PREVENCIÓN DESDE UNA MIRADA CLÍNICA

U.N.R.

Facultad de Psicología
Cátedra:
Psicología Educativa II

Prof. Titular
Ana María Bloj

J.T.P
Elida Penecino

Estudiante: Diego Stechina
S-1298/0
Sobre prevención desde una mirada clínica.

¿Con qué concepción de prevención podemos operar o intervenir como psicólogos en la campo de la educación?

La materia Psicología Educativa II propone tres ejes: la prevención, el diagnóstico y la intervención. Estas categorías que en el programa se reparten en tres unidades distintas se encuentras íntimamente relacionadas y es dificultoso marcar fronteras precisas y tajantes entre ellas.

De esta manera, Ana Bloj presenta dos modos en que un psicólogo puede llevar a cabo su inserción institucional en el campo de la educación:

• Perspectiva gabinetista: “el psicólogo interviene casi con exclusividad a la hora de hacer un diagnóstico de los niños con problemas de aprendizaje y/o conducta.” El psicólogo realizará entrevista con los estudiantes y sus padres dentro del gabinete; y aplicará una batería de test para establecer la patología que el/la estudiante padezca. Desde esta concepción se supone un sujeto pasivo. La concepción de salud y enfermedad de esta perspectiva tiende solo a la descripción de la patología desvinculando las condiciones de vida del sujeto en cuestión.
• Perspectiva preventiva: Se saldrá del espacio del gabinete para construir un diagnóstico institucional. Se aborda el trabajo desde una concepción participativa – integral donde nos se trata de situar la categoría de diagnóstico como una instancia aislada de un proceso que se entiende integral. Esta perspectiva sitúa la los integrantes de la institución y comunidad como partes del proceso educacional. Se sostiene una concepción de sujeto activo, social e histórico; y los problemas que se presenten como inherente a la vida social.

“Cuando pensamos abordar o prevenir una problemática, el diagnóstico se convierte en una dimensión ineludible.”

Nos posicionamos desde un enfoque en el cual el psicólogo recorre la escuela como un integrante activo de la institución, participa de las distintas actividades de los estudiantes, los recreos, las plenarias, proyectos educativos, etc. Se propicia de esta forma una representación del psicólogo no solo como aquél que se ocupa con exclusividad de los “alumnos problemas”.

En cuanto a la prevención…

Tomaremos como autor de referencia a Alejandro Ariel. En Prevención y Psicoanálisis Supervisión de la Función Parental, plantea que hoy en día estaríamos en la Cultura del Acting out o Cultura de la impulsión: “La cultura de principios de siglo, es una cultura del síntoma, de la reflexión, es una cultura del pensamiento, es una cultura de la detención. La cultura, en la que estamos, es una cultura de la impulsión”.
En este texto Alejandro Ariel trata indistintamente las categorías de pasaje al acto y acting out. Me parece necesario despejar estas categorías brevemente. En el pasaje al acto el sujeto se precipita y bascula fuera de la escena. En el acting out, en cambio, “…es esencialmente algo, en la conducta del sujeto, que se muestra. El acento demostrativo de todo acting out, su orientación hacia el Otro, debe ser destacado.”
El reparar sobre estos conceptos surge de entender como un modo de apelación al Otro (de forma más o menos generalizada) a la violencia. Activa cuando el sujeto rompe los márgenes del lazo social en forma de criminalidad; o violencia pasiva –más ligada al pasaje al acto- donde el sujeto se desvanece (cae) de la escena en la adicción .

¿Cómo trabajar desde una perspectiva preventiva ante esta situación?

Los medios y recursos para llevar a cabo la intervención serán elaborados de acuerdo al contexto de producción de los mismos. Cada situación problemática, en la que convergen los diferentes actores involucrados, es singular; por ello, nos vemos llevados a reflexionar nuevamente en cada caso y no aplicar automáticamente “recetas” validas en otro momento y contexto.
A pesar de esto podemos intentar producir algunas referencias generales que orienten nuestra labor como psicólogos.

Prevenir es hacer lugar al nombre propio .

¿Cómo podría llevarse a cabo esto? Trabajar con los jóvenes tratando de revertir o modificar la sanción… ese nombre que les ha tocado.
Ariel sugiere el trabajo con los padres, y desaconseja el trabajo tradicional en prevención mediante (o solamente basado) en la información y la enseñanza. Opinamos que se puede trabajar de modo preventivo con los jóvenes; y por otro lado, es frecuente que no llegue a ser posible un trabajo con los padres por más invitaciones y convocatorias que se lleven a cabo tratando de involucrarlos en estos procesos.
El trabajo en prevención con los jóvenes es posible. Generando modos más “saludables” de interpelación al Otro, produciendo movimientos o desplazamiento de esos lugares que les han sido adjudicados. Nombres que les han dado dentro del tejido social, produciendo modelos sobre cómo será construido el lazo social con los otros.



Los jóvenes son caracterizados de distintas maneras por diferentes actores sociales.

En un trabajo realizado por el Grupo Los Eslabones (al cual pertenezco) con estudiantes de la Escuela Secundaria N° 551 de la ciudad de Rosario durante Agosto del 2009 el primer paso de aproximación a ellos fue intentando rastrear las representaciones sociales que circulaba entre ellos sobre la juventud. Cómo ellos mismos siendo jóvenes piensan que son visto por el “conjunto de la sociedad” y cómo se ven a si mismos.
Sobre esto nos ha llamado la atención que no surgieran espontáneamente representaciones positivas sobre como creen que los ven “los adultos”. Cuando fuimos incentivando explícitamente a que pensaran cosas positivas nos respondían que no las había .
Darles la palabra fue un primer movimiento e iniciativa para salirse de ese lugar de objetos en el que pueden llegar a caer y restituir su lugar apelando a su “responsabilidad” como sujetos. Al preguntarles “¿Qué podemos decir sobre nosotros mismos?” esto dio lugar a marcar una diferencia y no estar de acuerdo con esas formas de ser nombrados. Sus respuestas a esta pregunta fueron “No es así”, “La gente no es lo que parece”, “La gente no es sólo lo que parece”, “No todos los jóvenes somos iguales”, “No todos los jóvenes hacemos esas cosas”
Luego nos comprometimos abiertamente ante los estudiantes a hacer llegar estas observaciones a los docentes para que “los conozcan un poco más”. Esto fue muy bien aceptado por todos y todas, sintiéndose escuchados y autorizados a dar a conocer sus percepciones. Nuestra idea fue entonces, colgar estos afiches en el pasillo principal de la escuela y convocar a la directora para que cuente a los docentes que estos alumnos estarían muy felices de ser reconocidos como algo más que un grupo de “delincuentes”, “vagos” y “desarreglados”.
Dejamos saber que existe, en el curso como grupo, la predisposición a ser otro tipo de chicos y chicas más allá de esos prejuicios. Como así también, que quizá estuvieran precisando de parte de sus docentes un poco más de reconocimiento de estos aspectos positivos y saludables como para poder desarrollarlos.

Pensamos importante las intervenciones que posibiliten el cuestionamiento de las prácticas de “La vida cotidiana” como naturalizadas. Coincidimos con Alicia Stolkiner quien cita a Agnes Heller para pensar la relación existente entre La vida cotidiana y La reproducción social.
“La vida cotidiana es la totalidad de las actividades que caracterizan las reproducciones singulares, productoras permanentes de la posibilidad de la reproducción social… la vida cotidiana es altamente heterogénea, pero su heterogeneidad reconoce un orden jerárquico, la organización del trabajo, el consumo, la recreación, los vínculos personales, las formas de amar, de nacer, de enfermar y de morir, así como los campos de significación, constituyen su territorio, pero algún aspecto puede ser determinante, lo cual varía según los momentos históricos y los grupos sociales.”

Con respecto al trabajo dentro de la escuela adherimos a Ana Bloj quien propone el abordaje desde una perspectiva institucional en la que el psicólogo no trabaje aislado, sino formando parte activa de un equipo de trabajo junto con directivos y docentes.
Si bien el psicólogo, por formación e incumbencias profesionales presenta una especificidad en su trabajo, se sugiere desde este enfoque la participación integral de todos los actores en las intervenciones institucionales.
Entendemos que de esta manera las acciones tendientes a la prevención o soluciones de “problemas” son abordadas por el conjunto del equipo: docentes, directivos, personal –y por qué no, si es necesario estudiantes-. Así las reuniones serán un lugar para pensar estrategias en la que todos los actores institucionales se encuentren implicados, tanto en la construcción de los espacios como en su realización.
Otra forma de intervención que se esta utilizando en los últimos años con buenos resultados es el llamado “trabajo entre pares”. Es una manera de intervención en la que se busca “multiplicar” las experiencias que se realizaron con un grupo de estudiantes. Se trabajo primero con un grupo y luego este grupo replica la experiencia con otros compañeros. Aunque en dispositivo ponga el acento en el trabajo entre estudiantes, o pares, es fundamental el rol del psicólogo/a para la coordinación de las actividades.
Estas distintas formas de intervención (pero bajo una misma perspectiva) entenderían no habría “cursos problemas” y “alumnos problemas” plausibles de cargar como un chivo expiatorio con las culpas de una institución y/o comunidad; sino que tratará con el trabajo de analizar cual es el entramado dinámico que posibilitaron el emergente puntual y singular del “problema”.

Diego Stechina
S-1298/0


Bibliografía


• Ariel, Alejandro; Prevención y psicoanálisis. Supervisión de la función parental.; Municipalidad de Rosario; 1997.
• Bloj, Ana; Aspectos técnicos del diagnóstico en la escuela. Un enfoque preventivo.; Ficha de Cátedra Psicología Educativa II; 2004.
• Lacan, Jacques; Seminario X, La angustia; Editorial Paidos, 2007, Pág. 128.
• Stolkiner, Alicia; “Encrucijadas en Salud y Educación” en 2° Jornadas de Actualización y Capacitación, Instituciones educativas: Vida cotidiana, conflictos y cambios.

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